La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado sus primeras directrices mundiales para el tratamiento de la obesidad infantil y adolescente, con un cambio de enfoque: priorizar la alimentación, la actividad física y el apoyo psicológico y conductual frente al uso de medicamentos o intervenciones quirúrgicas.
Las recomendaciones, presentadas el 7 de octubre de 2026, buscan mejorar la atención sanitaria de una enfermedad que afecta a unos 170 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años en todo el mundo.
La cifra refleja un problema creciente. Según los datos internacionales, la prevalencia de obesidad en estas edades se ha cuadruplicado desde 1990, pasando del 2 % al 8 %.
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Alimentación, ejercicio y apoyo familiar como primeros tratamientos
Las nuevas directrices recomiendan programas personalizados que combinen educación nutricional, actividad física y cambios de comportamiento, siempre adaptados a la edad y las necesidades de cada menor.
También incorporan el descanso, la reducción del sedentarismo y el bienestar emocional como elementos del tratamiento.
La OMS insiste en que la obesidad infantil no debe abordarse únicamente como una cuestión de peso. La estigmatización, el acoso escolar y los problemas de autoestima pueden afectar a la salud mental y dificultar la recuperación.
¿Qué ocurre con los medicamentos para adelgazar?
Las recomendaciones establecen diferencias según la edad:
| Edad | Recomendación |
| Menores de 10 años | No se recomiendan medicamentos para adelgazar, cirugía bariátrica ni dispositivos de pérdida de peso. |
| De 10 a 19 años | Los medicamentos autorizados pueden valorarse si un programa supervisado de cambios de hábitos no consigue los resultados esperados. |
| Adolescentes con obesidad grave | La cirugía puede considerarse únicamente bajo condiciones estrictas y tras una valoración especializada. |
Estas opciones requieren supervisión médica individualizada y no sustituyen los cambios de hábitos ni el acompañamiento familiar.
Las nuevas pautas buscan que los menores reciban atención temprana, continuada y libre de prejuicios. El objetivo no es conseguir una pérdida rápida de peso, sino mejorar su salud, crecimiento y calidad de vida sin comprometer su desarrollo.
