La relación directa entre un buen colchón, el descanso y la salud

Un tercio de nuestra vida nos la pasamos durmiendo. El tema del sueño y el descanso no es una cuestión menor. Los profesionales de la salud recomiendan dormir entre siete y ocho horas diarias, aunque la realidad es que hay personas que duermen menos horas pero descansan bien.

Por ora parte, también hay quien duerme más, pero no descansa de manera reconfortante. ¿Por qué ocurre esto? Más allá de las diferencias individuales, uno de los factores que más influye en el descanso de nuestro cuerpo es tener un soporte adecuado.

¿Cómo afecta no tener un buen colchón? ¿Qué perjuicio ocasiona a la salud?

Los efectos negativos de dormir mal son acumulables y las consecuencias se van recrudeciendo con el paso del tiempo. Para evitar problemas de salud, la clave está en adquirir un buen colchón y tomar buenos hábitos de descanso.

Un colchón que no tenga un nivel adecuado de firmeza puede ocasionar dolores de espalda y problemas en la columna vertebral. Como cada personas es un mundo, no todas ellas se sienten cómodas recostándose sobre el mismo colchón. En cualquier caso, la firmeza es importante, siempre que sea suficiente para que la columna vertebral se mantenga en perfecto estado y los músculos de alrededor se tensan.

Levantarse con dolores de espalda puede traducirse en un descanso poco confortable y que la sensación de cansancio se prolongue durante todo el día. Elegir un buen colchón pasa porque sea acorde al peso, la constitución física y la forma de dormir.

Elegir un buen colchón

Un segundo problema asociado a colchones de mala calidad es el insomnio. Los patrones de sueño se alteran y es habitual dar más vueltas en la cama. Cuando una personas no duerme sobre el colchón adecuado, enseguida descubrirá que no se siente cómoda, comenzará a dar vueltas en la cama, el sueño se verá interrumpido y comenzará a padecer problemas de insomnio.

Todo esto tiene una misma consecuencia, descansar mal por la noche, sentirse más cansado durante el día e ir acumulando cansancio. La clave de todo está en conseguir un colchón firme y adaptado a la fisionomía de cada cuerpo, como los que ofrece en www.onubaoutlet.com, la web de la tienda de colchones viscoelásticos Onuba Outlet.

Más allá de los problemas de espalda, el insomnio y el cansancio general, un mal descanso tiene también como consecuencias dolores de cadera, de brazos, problemas circulatorios y dolores de ciática entre otros. Si quienes duermen sobre un colchón en mal estado son niños o jóvenes, los problemas se acrecientan, pues se pone en juego su correcto desarrollo.

¿Cómo elegir un buen colchón?

Ante esta realidad, parece claro que adquirir un buen colchón es un modo de invertir en salud. A priori, en el momento de la compra, más que una inversión, puede parecer más un gasto, pero si tenemos en cuenta que la durabilidad de un colchón se sitúa entre los 8 y los 10 años, el aspecto del precio no debe ser el más relevante.

Para elegir el colchón adecuado hay que atender a aspectos como la complexión física, si se duerme solo o con pareja, el uso que se le va a dar el colchón, atender al tipo de colchón pues los hay especiales para deportistas, personas mayores, niños, si se padece algún tipo de alergia… y por supuesto tener en cuenta las condiciones propias de cada colchón: material y precio.

Consejos para mantener el cuidado del colchón

La vida útil del colchón se estima en 10 años, pero para alcanzar este tiempo es necesario mantener en perfecto estado, y la solución pasa por prácticas diarias sencillas como ventilar el colchón regularmente cinco o diez minutos al día antes de empezar a hacer la cama sacudiendo la ropa. La habitación también hay que ventilarla de 15 a 20 minutos.

Un segundo consejo es utilizar una funda o un cubrecolchón para evitar el sudor, el polvo y los posibles líquidos que puedan caer. Las fundas hay que lavarlas de manera periódica. De manera periódica, hay que girar el colchón y darle la vuelta, aunque esto ya lo indican los fabricantes.

Una última práctica interesante es aspirar el colchón para eliminar las pelusas, el polvo o los pelos que puedan haber caído. El elemento de descanso por antonomasia en una vivienda no debe mojarse ni utilizar sobre él productos de limpieza líquidos, de modo que para eliminarlas hay que aspirar la superficie al menos una vez al mes.