Comer entre 30 y 60 gramos de nueces al día puede reducir el potencial inflamatorio de la alimentación, según una investigación realizada con 319 adultos mayores durante dos años. Los participantes que incorporaron este fruto seco a su dieta obtuvieron resultados significativamente mejores que quienes evitaron su consumo, sin necesidad de seguir otras recomendaciones alimentarias específicas.
El estudio, difundido el 13 de octubre de 2026 y publicado en la revista científica Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad de Loma Linda, en Estados Unidos, a partir de un ensayo clínico internacional en el que también participó el Hospital Clínic de Barcelona.
Los resultados sugieren que introducir un solo alimento rico en nutrientes puede mejorar el perfil inflamatorio global de la dieta, aunque no demuestran por sí solos que se reduzca la inflamación del organismo o el riesgo de desarrollar enfermedades.
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Dos años comiendo nueces para comprobar sus efectos
La investigación analizó a 319 personas de entre 63 y 79 años, con una edad media de 69 años. El 66 % eran mujeres.
Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos:
- 166 personas incorporaron entre 30 y 60 gramos de nueces a su alimentación diaria.
- 153 personas evitaron consumir nueces y limitaron otros frutos secos a menos de dos raciones semanales.
El ensayo se prolongó durante dos años. Durante ese periodo, los participantes mantuvieron sus hábitos alimentarios habituales, sin recibir instrucciones para modificar otros componentes de su dieta.
Los investigadores recogieron información sobre los alimentos y bebidas consumidos mediante cinco registros dietéticos de 24 horas, distribuidos a lo largo del seguimiento.
El objetivo era determinar si añadir nueces a la alimentación podía modificar el Índice Inflamatorio de la Dieta (DII), una herramienta utilizada para evaluar el potencial inflamatorio de los patrones alimentarios.
Las personas que comieron nueces obtuvieron mejores resultados
Al analizar los datos, los científicos encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos.
Los participantes que consumieron nueces registraron una puntuación media de −0,025 en el Índice Inflamatorio de la Dieta, frente al 0,615 del grupo que evitó este fruto seco.
| Indicador | Grupo con nueces | Grupo de control |
| Participantes | 166 | 153 |
| Consumo diario de nueces | 30-60 gramos | Sin nueces |
| Duración del seguimiento | 2 años | 2 años |
| Índice inflamatorio medio | −0,025 | 0,615 |
En este índice, las puntuaciones más bajas representan una alimentación con características asociadas a un menor potencial inflamatorio.
La diferencia se mantuvo después de ajustar los resultados por factores como edad, sexo, índice de masa corporal, actividad física, tabaquismo y consumo energético.
Aunque el efecto fue relativamente pequeño, los investigadores consideran relevante que se observara mediante un cambio alimentario concreto, sin imponer una transformación completa de la dieta.
Por qué las nueces pueden mejorar el perfil inflamatorio
Las nueces contienen varios nutrientes que podrían explicar los resultados observados.
Entre ellos destaca el ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso omega-3 de origen vegetal que forma parte de las grasas poliinsaturadas presentes en este alimento.
También aportan fibra, proteínas vegetales y minerales como el magnesio.
El análisis identificó asociaciones entre un perfil dietético menos proinflamatorio y una mayor presencia de determinados nutrientes.
Los ácidos grasos omega-3, el magnesio, la fibra y las proteínas contribuyeron a explicar las diferencias observadas en las puntuaciones del índice.
Por el contrario, un mayor consumo de grasas totales y saturadas se relacionó con puntuaciones más elevadas.
Los científicos plantean que las nueces pueden modificar el perfil nutricional de la alimentación tanto por los nutrientes que aportan como por los alimentos que eventualmente sustituyen.
No obstante, el estudio no permite atribuir todo el efecto a un único componente de las nueces.
Qué significa reducir el potencial inflamatorio de la dieta
La inflamación es una respuesta natural del sistema inmunitario ante infecciones, lesiones y otras amenazas.
Sin embargo, cuando permanece activada de forma persistente puede participar en procesos relacionados con enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas y otras patologías crónicas.
El Índice Inflamatorio de la Dieta permite estimar si los alimentos consumidos presentan características nutricionales asociadas a una mayor o menor actividad inflamatoria.
Se calcula a partir de la composición de la dieta, pero no mide directamente la inflamación presente en la sangre o los tejidos.
Esta distinción resulta fundamental para interpretar la investigación.
Los participantes que comieron nueces obtuvieron mejores puntuaciones dietéticas, pero el análisis no demuestra que añadir entre 30 y 60 gramos diarios reduzca necesariamente los marcadores inflamatorios de cualquier persona.
Investigaciones anteriores del mismo programa habían encontrado reducciones en determinados indicadores sanguíneos de inflamación, aunque esos resultados corresponden a análisis diferentes.
Cuántas nueces habría que comer al día
Los participantes consumieron entre 30 y 60 gramos diarios, una cantidad que equivale aproximadamente a un puñado generoso o dos, dependiendo del tamaño de la ración.
En el grupo de intervención, las nueces representaban alrededor del 15 % de la energía total consumida.
El ensayo no comparó diferentes cantidades para determinar una dosis óptima. Por tanto, sus resultados no permiten afirmar que 60 gramos proporcionen mayores beneficios que 30 gramos.
Tampoco significa que todas las personas deban incorporar necesariamente esa cantidad a su alimentación.
Las nueces son alimentos energéticamente densos y su consumo debe integrarse en el conjunto de la dieta.
Una forma práctica de incorporarlas consiste en utilizarlas como parte de desayunos, ensaladas o comidas, preferiblemente sustituyendo otros alimentos en lugar de añadir calorías de manera indiscriminada.
En personas con alergia a los frutos secos, su consumo debe evitarse.
El estudio también tiene limitaciones
Los autores recuerdan que la investigación se realizó exclusivamente con adultos mayores de una cohorte estadounidense, por lo que sus resultados no pueden extrapolarse automáticamente a niños, adultos jóvenes o personas con enfermedades inflamatorias.
Además, el potencial inflamatorio se calculó a partir de registros de consumo alimentario, que dependen de la información facilitada por los participantes.
El trabajo es un análisis complementario del ensayo Walnuts and Healthy Aging, desarrollado originalmente entre 2012 y 2016, cuyos resultados nutricionales se han analizado posteriormente.
La investigación recibió financiación de la California Walnut Commission, una entidad vinculada al sector productor de nueces. Según la declaración de los investigadores, el organismo financiador no intervino en el diseño, la recogida de datos, el análisis ni la redacción del trabajo.
Los científicos consideran que serán necesarios nuevos estudios para determinar si los cambios observados en el índice dietético se traducen en beneficios clínicos a largo plazo.
Una mejora alimentaria sencilla, pero no suficiente por sí sola
La investigadora Sujatha Rajaram, profesora de Salud Pública de la Universidad de Loma Linda, considera que los resultados muestran cómo incorporar alimentos ricos en nutrientes puede contribuir a mejorar la calidad global de la alimentación.
El estudio respalda la posibilidad de que las nueces formen parte de una estrategia dietética favorable, pero no las presenta como un tratamiento contra la inflamación.
Los propios autores señalan que las mejoras más relevantes probablemente dependan de cambios más amplios en los hábitos alimentarios, y no únicamente de añadir un alimento concreto.
La investigación aporta así una perspectiva útil sobre la nutrición: pequeñas modificaciones sostenidas durante años pueden influir de forma medible en la composición de la dieta. Comer nueces a diario parece favorecer un perfil alimentario menos proinflamatorio, pero su mayor interés está en incorporarlas a una alimentación equilibrada, no en considerarlas una solución aislada.
