Las cimentaciones especiales pueden ser necesarias cuando se pretende ampliar un edificio y la base original no tiene capacidad suficiente para soportar las nuevas cargas. La construcción de plantas adicionales, la creación de un sótano o la incorporación de una estructura anexa pueden modificar la forma en la que el inmueble transmite su peso al terreno. Por eso, la actuación debe comenzar con un análisis del edificio, su cimentación y las características geotécnicas del suelo.
Antes de diseñar la ampliación es necesario conocer la geometría, la profundidad y el estado de la cimentación existente. También deben analizarse la estructura del inmueble, los materiales empleados, las cargas actuales y las que generará la obra proyectada.
El estudio geotécnico permite identificar los distintos estratos del terreno, su resistencia, la presencia de agua y su posible comportamiento ante el incremento de las cargas. El Código Técnico de la Edificación establece que el cálculo debe considerar tanto la capacidad portante como la estabilidad y los movimientos de la cimentación, además de las acciones transmitidas por el edificio y el terreno.
Uno de los principales riesgos es que la parte nueva y la antigua experimenten movimientos diferentes. Cuando ambas zonas se apoyan a distinta profundidad o transmiten cargas muy desiguales, pueden producirse asentamientos diferenciales. Estos movimientos pueden manifestarse mediante grietas, deformaciones o problemas en los puntos de unión entre las dos estructuras.
Micropilotes para transferir las nuevas cargas
Cuando la cimentación existente no puede asumir el peso adicional, una de las posibles soluciones consiste en ejecutar micropilotes. Son elementos de cimentación profunda que se realizan mediante una perforación en el terreno, la colocación de una armadura resistente y la inyección de una lechada o mortero.
La intervención de una empresa de micropilotes debe estar respaldada por un proyecto técnico que determine cómo se repartirán las cargas y cómo se conectarán los nuevos elementos con la cimentación. No es suficiente perforar e instalar micropilotes sin estudiar previamente el comportamiento conjunto del terreno y del edificio.
Su función es transmitir las cargas hacia capas del terreno que ofrezcan una resistencia adecuada. También pueden emplearse para recalzar apoyos existentes o crear una nueva cimentación vinculada a la ampliación. El diseño debe definir su número, longitud, inclinación, capacidad resistente y conexión con la estructura, siempre a partir del cálculo y de la información geotécnica disponible. La guía técnica del Ministerio de Transportes establece criterios para su proyecto, ejecución y control.
La cimentación nueva no puede diseñarse de manera independiente. Debe comprobarse cómo interactuará con la estructura original durante las obras y a lo largo de su vida útil. En determinados proyectos también puede ser necesario controlar los movimientos mediante mediciones periódicas.
Una ampliación segura depende, por tanto, de un diagnóstico preciso, un cálculo estructural adecuado y una ejecución controlada. Elegir la técnica correcta permite aumentar la capacidad del edificio sin trasladar tensiones imprevistas a su cimentación original.
